viernes, 13 de enero de 2017

La mezquita de Gülen

La mezquita de Gülen en Midrand, pocas horas antes del rezo. Ha acabado la escuela. Los niños juegan frente al restaurante y se compran helados bajo una sombrilla. Pasan, o comen en las mesas, mujeres tapadas. De todas las razas, y colores de velos. En la mesa de al lado habla un empresario. Bien afeitado y vestido. Recién exiliado. Bate viento de lluvia. Caen grandes gotas y huele a asfalto mojado. Una conductora toma al revés la rotonda, como si estuviera en Europa. Fuera del recinto se apresuran los trabajadores, camino de los minibuses. No rompe a llover, y ya en Johannesburgo mece el viento las copas de los árboles, demasiado pesadas para agitarse. Sí se levantan con violencia las bolsas de plástico de los vagabundos. Sin música en el coche, en las calles más tranquilas, se escucha el rumor de las hojas al moverse. El Zoo Lake está desierto. Solo una mujer, con vestido corto vaquero, camina a muy buen paso por delante del estanque.

Poner tercera

En la autopista. Nada me gusta más que pasar de segunda a tercera, al superar al coche accidentado y quedar libre de un atasco. En el arcén hablan por teléfono los afectados, o evalúan los daños desolados. Nos puede pasar a nosotros, pensamos. Pero las ganas de seguir, y el gusto del movimiento, son más fuertes. Y aceleramos.

Estudiantes ciegos cruzan

En la avenida que cruza la universidad de Wits hay varias veces repetido un cartel muy llamativo: estudiantes ciegos que cruzan. Como si fueran springboks, que saltaran despreocupados con su bastón a la carretera, incapaces de prever el tráfico.

El garaje de Richard

Nada más salir de Louis Botha, cuando ya empieza la zona judía, un hombre de nombre Richard lleva una tienda de libros viejos. Está en una gran habitación dentro de un graje, al que se llega subiendo una cuesta, y donde se entra por una puerta abierta en el portón de metal altísimo. Tan alto que podría entrar un camión. Alguien a quien llevé allí dijo que le parecía un lugar clandestino, donde podrían perfectamente vender órganos o rodar películas gore, snuff movies de esos que dicen. La tienda se llama Kalahari, y el sitio The Garret. Nada más entrar a The Garret, a mano derecha, hay dos o tres sillones, añejos como todo el mobiliario, en los que se sientan y leen Richard o el otro hombre que lleva la tienda, que no sé cómo se llama y parece el último judío afgano -amplia kipá que podría pasar por gorrito de moro, sobre el desordenado pelo imposible y unas greñas que quizá tengan el mismo origen bíblico que los tirabuzones jasídicos. The Garret está lleno de cosas colgadas de todas partes. De las paredes. De las estanterías. Del precario pasadizo elevado de madera al que se sube para ver las estanterías más altas. Hay recortes de periódico. Carteles de festivales. Folletos que anuncian espectáculos y partituras de música. Hay fotos de famosos y de lo que parecen conocidos de Richard. Una pintura preciosa del skyline de Johannesburg y muchas otras cosas que ahora no recuerdo. Delante de las estanterías del fondo hay cajas con libros. Separados por idiomas y temas. Muy específicos. Escritos en rotulador sobre el cartón de la caja. Gatos, pesca. A veces, Richard o el afgano invitan a una taza de café (instant coffee), y te puedes sentar a leer junto a ellos o a escuchar la música, a menudo country, que tienen puesta en los altavoces.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Entrevista

Ayer, me entrevistan en un bar del centro para la revista The Industry. Participan también dos colegas freelancers, un británico y un francés.

Se impone desde el principio un tono apagado, como clandestino. En voz muy baja se dicen, sin embargo, cosas muy razonables.

El idealismo articulado del inglés. El realismo de caja baja del francés, desnudo pero ligero.

Sobre mis respuestas, en voz más alta que al principio parece grito:

- Me gusta recordar mi primer trabajo de periodista en Rumanía, cuando siendo erasmus entre 2006 y 2007 escribí para El País y para El Mundo.

Primero, en vísperas de Navidad, de la condena del comunismo del presidente Basescu.

Más tarde, en primavera, del impeachment parlamentario de Basescu y del referéndum que lo confirmó en el puesto.

- Me gusta no caer en el estereotipo sobre los estereotipos. Vengo a decir que se puede escribir sobre un tema tópico sin caer en tópicos falsos: si quieren Ceausescu les doy Ceausescu, pero sin sacarlo del ataúd.

Si les parece noticia (es mera hipótesis) que cien fueran a llorar a su tumba les cuento que allí estaban, sin hacerlos el símbolo de una nostalgia general que da bien pero no existe.

- Me gusta no llamar a la lucha contra los estereotipos sino a ignorarlos.

Hay que corregir las visiones deformadas, no compensar las deformaciones. Por desgracia no soy capaz de decírselo tan claro a la periodista.

No porque Rumanía tenga mala fama hay que evitar los temas lesivos para la imagen de Rumanía.

Pongo como ejemplo -y no estoy seguro de que me explique- aquel artículo sobre la prohibición de los nombres raros, que fue portada en los digitales de El País y El Mundo.

Algunos rumanos me recriminaron venderles como un país grotesco, abundando en el tópico. Les dije que no, que simplemente es verdad y lo cuento, sin establecer relaciones de causa con la pobreza, la falta de educación o los traumas poscomunistas.

Cuando desde otros países se ha escrito de lo mismo nos hemos reído sin dramas sociales ni remordimientos identitarios. Por qué no hacer lo mismo con Rumanía.

Más sobre este tema.

Me gusta decir -aunque a algunos les parezca una obviedad a mí no- que el tiempo y el contacto con la realidad rumana me han apartado de las historias románticas y los lugares comunes. (Ver el link de más arriba del primer texto que escribí desde aquí, para El País.)

Un ejemplo. Cuando llegué buscaba con ahínco secuelas del pasado comunista. Toda fábrica abandonada era una metáfora del fracaso del comunismo.

Aliviada la excitación romántica, sé que la fábrica abandonada no es metáfora de nada. Sus cristales rotos y las paredes desconchadas no tienen ninguna maldición ideológica ni soportan el peso de la Historia.

Son sólo la muy prosaica consecuencia de la inacción de unos hombres que han tenido veinte años para hacer algo (y no lo han hecho).

La cercanía y la atención nos sacan de la falacia narrativa (Nassim Nicholas Taleb, El Cisne Negro) de la que tanto vive el periodismo, del causa-efecto sexy y vacío y de las explicaciones cerradas y coherentes, cinematográficas.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Las muchachas y el señor B.

En una gasolinera tomamos café con el hombre que nos ha vendido el viejo Dacia para pasear turistas por el Bucarest comunista. Es un hombre del pasado, muy vivo y razonable. Después de dos años en el paro se ha empleado en un restaurante libanés y habla de su nuevo trabajo con ilusión de adolescente. No tiene ambiciones ni grandes pesares, sólo quiere seguir con trabajo y que tratemos bien a su Dacia. Ayer habló con ella por última vez y la tranquilizó: los nuevos dueños te quieren bien. Por si como temía él al principio pensaba que la entregaríamos al plan Renove. Como estará aparcada cerca de su casa ha dicho que irá a verla cada cierto tiempo. El señor B. es de una inocencia envidiable, inconcebible para un hombre de sus años y circunstancias. La gasolinera está cerca de un liceo y nos rodea una desbordante soldadesca de adolescentes que toma café y juega a las cartas. Las muchachas son espléndidas. De una sensualidad incontenible. Con el gesto relajado del señor B. sorbiendo el café componen un cuadro perfectamente coherente.

Regreso

Notas Diversas es de los blogs que he hecho el más personal, el que más se parece a mí y con el que más he disfrutado. Ahora que se me ha pasado por la cabeza, no hay ningún motivo para no retomarlo.

sábado, 14 de marzo de 2009

- Il cunosti, pe pantera?
- Nu.
- E unu mic cu parul mare.
***
- ¿Conoces a Pantera?
- No.
- Es uno pequeño con el pelo grande.
***
- Coneixes a Pantera?
- No.
- És un menut en el monyo gran.

sábado, 28 de febrero de 2009

Tejados metálicos, tranvías, perros, villas, iglesias y el perfil del Interconti

Como a Gabriel Dan en el Hotel Savoy de Joseph Roth, me gusta asomarme a la ventana y ver los patios llenos de perros, los niños jugando a la pelota y la ropa húmeda tendida en hilos de alambre frente a las villas. A mis pies, muy cerca de la ventana, se despliegan melancólicos tejados metálicos cubiertos de nieve, rematados por chimeneas de aspecto decimonónico y reminiscencias victorianas que expulsan un humo que parece sano y agradable a un cielo extrañamente claro para la época. Una pequeña iglesia ortodoxa de cúpulas azules se recorta ante los bloques anodinos de factura comunista. Por encima de ellos, los últimos tres pisos del Hotel Intercontinental y la azotea plagada de antenas marcan el límite de la ciudad ante el cielo, que siempre nos parece inalcanzable.

En la calle ha pasado algo, algo que sólo importa a los perros. Ladran y corren en manada hacia el lugar del suceso, libres, orgullosos y relajados como sólo pueden serlo en Bucarest. Un hombre corta leña con un motosierra. Alguien intenta hacer un boquete con un pico en una pared, y en un margen de la calzada dos muchachos agitanados manipulan el motor de un viejo Dacia sin conseguir arrancarlo.
Habiendo salido de Bucarest, unos pocos kilómetros. En el cohce Radio 21, que es la auténtica banda sonora de la Rumanía actual. Muchachas vestidas en chándal o mallas baratas se pasean junto a la carretera cogidas del brazo. Salen de los patios de vegetación muerta frente a casas bajas y destartaladas. Caminan hasta los colmados y se compran una botella de coca-cola. Siguen caminando por el margen polvoriento. Hablan, beben, ríen y escuchan música en sus teléfonos móviles. Se aburren, y ninguna distracción se atisba en la larga tarde. No están convidadas a la vida, y a su pesar y sin saberlo, tienen más misterio que cualquier recién casada española. Aficionada a la lectura, con hipoteca, vitrocerámica y viajes a Nueva York.
Me pregunta una chica moldava, guapa e inteligente por qué he venido a esta mierda de país que es Rumanía, y cómo puedo decir que me gusta Bucarest. Me lío y acabo haciendo uno de esos discursos sociológicos que tan poco me gustan. No se lo digo, pero me prometo no explicar nunca más por qué me gusta o hago una cosa. Creo que lo dijo Cioran: cualquier explicación, cualquier justificación mancilla y empequeñece. Mostrar, no explicar, he leído que escribió Stendhal. La sociología es basura pretenciosa estéril y diletante. Viva el periodismo espadiano, sólo qués, sin porqués.

viernes, 27 de febrero de 2009

Es de noche, y un perro imperial de color oro ladra amenazante a la entrada de la calle. Rodeo la manzana y llego a casa por el otro extremo. Por la mañana subo la persina y me asomo al nuevo día. Soleado y frío, muy madrileño. Frente a la casa donde vive, tumbado al lado de sus amigos del barrio, toma ya el sol relajado y orgulloso.

jueves, 26 de febrero de 2009

- Oiga.
- ¿Es a mí?
- Sí.
- Ah.
- A usted, ¿qué le gustaría ser en la vida?
- Yo antes quería ser el novio de A.
- ¿Y ahora?
- El embajador norteamericano en Bucarest, pero ya sé que eso es muy difícil.
- Ah.

martes, 24 de febrero de 2009

El pollo está crudo. El mantel sucio y la coca-cola caliente, pero a eso veníamos. Una muchacha recoge insegura los restos de las mesas. Baja la mirada cuando nos las cruzamos. Lleva los brazos desnudos, pantalones vaqueros ajustados. Un hombre mayor y malhumorado la abronca desde su mesa por no colocar bien las sillas. Ella se pone nerviosa, y no es capaz de alinear las dos del mismo lado en las mesas de cuatro.

Y un fragmento de manea, electronizada.

lunes, 23 de febrero de 2009

Un señor alemán de pelo blanco amarillento y bigote resopla y se apoya en una valla ante la frontera del aeropuerto. Me dirijo a él en inglés, dice gracias en alemán y rumano y rechaza la ayuda con un gesto y una sonrisa. Está usted bien? Le pregunto en rumano. Nu, nu. Danke, danke. Y sonríe de nuevo avanzando muy lento, para demostrar que no quiere asistencia. Pasa la frontera ante la mirada tierna de un policía por su durísimo 'buna seara' de acento germánico. No lleva equipaje. Sale a la calle y le asedian un grupo de taxistas voraces para llevarlo al centro de la ciudad. Le miro una vez más, pienso en ofrecerme de nuevo y camino hasta la carretera arrastrando la maleta.

lunes, 9 de febrero de 2009

Los músicos comienzan a tocar La Paloma. La camarera sonríe ante el acento extraño. Al otro lado de la calle las casas anochecen iluminadas tras cortinas blancas y amarillas. Los músicos tocan La Chica de Ipanema. Un tranvía pasa a toda velocidad.

domingo, 11 de enero de 2009

Cumpleaños

Hacía tiempo que no vivía un día de cumpleaños tan agradable. Me he levantado a las diez con música de Juan Luis Guerra, como queriendo recordar aquel súper de Malabo al que iba a comprar con Esteban Esono. (Atendía un cajero dominicano que siempre tenía puesta Quisiera ser un pez.) Me he duchado y hemos bajado como cada día a leer el periódico a La Carpa. Nos hemos reído con las peleas raciales de Simón y Leo y cuando ha llegado Chelo hemos subido a Sol a esperar la manifestación antisraelí que venía de Cibeles. Apoyados a una valla hemos asistido impasibles y relajados al espectáculo de la masa reivindicativa. Había muchos árabes, que ofrecían signos de odio extremadamente preocupantes siempre jaleados con entusiasmo por los españoles asistentes (un misil de juguete y dos coranes blandidos con gesto histérico, entre otras cosas). Hacía sol, en una de esas deliciosas mañanas madrileñas frías y claras como un cristal (¡cómo me gusta la metáfora!). Mamá me ha escrito un mensaje para felicitarme, y ha llamado A. La cabecera ha llegado después de mucho tiempo de espera. Mayor Zaragoza, Rosa María Mateo y Carmen Machi han leído desde el escenario comunicados contra la actuación de Israel en Gaza, y antes de que terminaran de hablar nos hemos marchado en dirección a la Plaza Mayor. El ambiente allí era mucho más festivo. Estatuas humanas, turistas y un grupo de mariachis mexicanos cantando la canción de Desperado. Diego Crespo le ha preguntado a un ruso que vende material del Ejército Rojo por el precio de un gorro. Para este hay que tener tanque, ha respondido Dimitri, y Chelo le ha consultado si valía con un coche grande. Hemos bebido cerveza en un bar y cuando me retiraba a solo a casa me he cruzado con Alba y dos amigos suyos de Castellón. En un comercio de chinos hemos comprado pizzas y cerveza, y hemos comido en casa con la televisión apagada. (T. ha escrito en ese momento para felicitar.) Al acabar hemos bajado a La Carpa a tomar café.

sábado, 10 de enero de 2009

Il Divo

Anoche volví al cine después de mucho tiempo para ver Il Divo. Me pareció una película demagógica, un producto típico de agit-prop izquierdista en el que todo vale para denigrar al enemigo del pueblo, católico y de derechas como es natural. Y sin embargo me encantaron muchas de sus escenas, con imágenes muy cuidadas y una excelente banda sonora.

Como la del Andreotti en horas bajas y su esposa Livia viendo en silencio la tele, donde suena esta canción:

viernes, 9 de enero de 2009

Nieve

Muy de mañana llama mamá. Está nevando en Madrid, dice. Salgo al gélido salón y veo la plaza blanca por entre la persiana. Me ducho, visto y bajo. Justo llega el autobús, y como no me da tiempo de ir a La Carpa compro billete y subo. Avanza lento, y yo miro las aceras nevadas desde la fila de atrás. Los tejados de la estación de Atocha están blanquísimos. La nieve se enreda fastidiosa en los cabellos negros de las muchachas y los mayores caminan lentos hasta arrastrarse por cerval miedo al resbalón. En la puerta de Opencor vuelvo a ver al negro de La Farola. Me saluda sonriente, por el reencuentro y por la nieve. Compro algo de comer y subo. Han llegado nuevos mails de despedidas, de más periodistas expulsados por la crisis. Llama Pacheco, que está haciendo fotos por la ciudad. El espectáculo es magnífico e insólito: ya ha pasado por Sol, Cibeles, Castellana y el Palacio Real. Pienso en el pueblo y marco el número de la gas. Comunica. En Facebook dejo la pregunta, y me dicen que no nieva en Atzeneta. Mientras, aquí, un hombre cuenta historias de maquis, franquistas y Guerra Civil. Me dan ganas de salir al frío y encontrar una mirada dulce, o una sonrisa fresca.

miércoles, 7 de enero de 2009

Vienna

Basada en El Tercer Hombre, que todavía no he visto pero no tardaré, por la magnífica columna navideña de Hermann Tertsch y la efímera emoción, al despertar y todavía alcoholizado, del Concierto de Año Nuevo de este año.



Aquí, la letra.

viernes, 19 de diciembre de 2008

On the road again

Muchos años después de las visitas con mamá y sus amigos a mi tío, de sus regalos cada viernes al llegar a Castellón, de acompañarle algún domingo de noche después de cerrar El Pati a la estación, del viaje con Augusto hijo y de la excursión de bachillerato con los compañeros de clase, vuelvo a Barcelona. De aquella última vez recuerdo cómo cruzábamos en autobús el paseo de Gracia. Había oscurecido y veía las luces tras las ventanas. Me gustaba imaginarme bebiendo y hablando en aquellos salones burgueses. Renuncié a ellos y a todo lo bueno de Barcelona, que cada vez es menos. Regreso a Barcelona, y esta noche beberé ý hablaré en un salón que no sé si está en Gracia, el Clot o la Bonanova. Sólo es seguro que una presencia lo llenará de inteligencia y generosidad, y de todo lo bueno, lo bello y lo verdadero que sólo unas pocas veces encontramos y nos permite mantener bien viva la fe en los hombres.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

(A mi amigo Sergi Barberá)

"Cuando uno sabe cuán falso es todo, cuando está en situación de medir las dimensiones de lo falso, entonces, sólo entonces, la obstinación es lo mejor: el incesante ir y venir del tigre a lo largo de los barrotes de la jaula para no perderse el único, insignificante momento que pueda salvarle".
Elías Canetti

Todavía y ya estúpidamente asombrados por las descalificaciones totalitarias de miembros del partido gobernante a la oposición confusa y asustada que encabeza Mariano Rajoy, nos desayunamos con una joya de Hermann Tertsch en ABC, más emocionante valiosa y profunda que todo lo que pueda hacer y producir nunca la legión mayoritaria de carentes felices acomodados a la mezquindad de los tiempos. Se titula Bachmann con nosotros, y nos recuerda la exigencia humana de buscar en la existencia una felicidad auténtica que trascienda el triste bienestar vacío y flácido que es horizonte único de los integrados.

No cabe lamentar su renuncia ni compadecer su pobreza, porque la incapacidad para el fervor les hace inmunes a otras angustias que no sean las casi fisiológicas. Les basta el techo, la compañía y cierto divertimento mecánico, anodino y siempre bien seguro y resguardado, y ahora también algún sucedáneo vistoso de alimento intelectual que les permita distinguirse del lumpen que tantas burlas les merece.

Su desprecio de la locura nunca será una derrota, porque jamás entenderán la desesperación del espíritu. La tragedia, como el júbilo, sólo es posible al otro lado. Y no existe mayor tragedia a éste que la resignación y el conformismo que llaman realista. Incluso en las peores circunstancias y contra toda esperanza es preciso recordar y celebrar, con Tertsch Bachmann Grossman y Sebastián, que 'somos mucho más que carne para el dolor'.

domingo, 14 de diciembre de 2008

Letra y nostalgia

Dice Johnny, entre otras cosas, en mi entrada Frío Mesetario:

"Soñé que íbamos en un Ford Mustang
como el que ayer por la tarde vino a repostar
fugitivos de un verano asfixiante
licenciados en promesas errantes,
arrepentidos maleantes,
estábamos hartos de peleas y parecía que nadie lo quería entender
seguimos la dirección del viento corriendo libres y destrozados
hasta el garito de la playa desierta,
donde creíamos que nádie nos podía tocar
y la suerte estaba todavia por llegar.
Si me das la mano ya nada nos podrá parar
correremos a través de la noche
y haremos de cualquier lugar un rincón,
donde podernos besar”

Es un pedacito de una canción mía, para intentar darle algo de calor a esta fría tarde de domingo mediterráneo por aquí y mesetario por ahí. Mas que inspirada en Backstreets (canción que descubrí grácias al Dioptries por cierto, en una de esas mágicas noches de verano Atzanetenses) y que para mi es como el grito agonizante de álguien que ha vivido siete vidas y se resiste a morir, o a ser olvidado. Por cierto si álguien sabe algun nombre raro o exótico de alguna playa de la península que me lo diga, lo cambiaré por lo de “playa desierta” que me suena demasiado a agéncia de viajes, no?

Hablando de Xavi “Dioptries”, no quiero borrar de mi mente el recuerdo casi bucólico de su voz rasgada, sentados en la Plaza Loreto, rascando una guitarra española hasta que los dedos le sangraban, cantando canciones de los Beatles, Dylan, Bob Marley...escondido detrás de aquellas gafas de culo de vaso. Delgado, casi hambriento, el pelo rizado mal peinado...y que cuando menos te lo esperabas sobre las 4 de la mañana te decía “m´en vaig un moment a casa a fer-me una rua i ara vinc”. Luego en los conciertos era para verlo. En el que hicimos en el Pati en el 93, el tio cantaba con tanta energia que parecia que en cualquier momento se iba a desintegrar o estallar. La gente enloquecía y gritaba al tiempo que el parecía que se hubiera metido un chute por la vena, pero era el Rock and roll, lo que le daba la energia. Y luego lo sacaron a hombros, como si fuera un torero.
Johnny, ha hecho dos comentarios muy apreciables. El segundo tiene frases magníficas. "Licenciados en promesas errantes, arrepentidos maleantes...".

Déme permiso y las reproduzco, que me quedaron en el mail con el servicio de avisos de blogger.

No tema la polémica.

Grandes abrazos. Me voy al Calderón.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Albert de Paco Josep Maria me dedica un post en su Playa Libre. No se pierdan el comentario, de una lucidez prístina, placentera. Casi insultante.

De nuevo lo rumano me proporciona una alegría, y por ello proclamo una vez más que soy un partidario irreductible de la rumanidad.

Además citan la entrada de De Paco Arcadi Espada y Daniel Tercero. Con lo que también sus lectores habrán pasado hoy por esta humilde casa deslavazada y emotiva que es ND.

Gratitud eterna a todos ellos.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

x Mi amigo Diego Campo tiene la amabilidad de publicar en su blog una nota mía sobre las elecciones legislativas rumanas.

x Y un nuevo artículo en Kiliedro: Pensionista británicos de Benidorm.

martes, 2 de diciembre de 2008

Este blog no es más que una larguísima...

lunes, 1 de diciembre de 2008

x Por la mañana, en la barra de La Carpa. Se ha quedado vacía y el encargado Manolo me recrimina que vengamos todos de golpe. Un hombre vestido con gabardina y tocado con sombrero cowboy irrumpe en el local. Lleva cascos en las orejas y Manolo se aprovecha para silbar torpemente La muerte tenía un precio. Me lanza mirada furtiva y pregunta desafiante: ¿a que no sabes por qué, chaval?

x Frío, trabajo relajado, en la editorial y en mi cuarto. Carrera pesadísima por el Retiro, llamadas a casa y cena vagamente americana con la familia del piso.

x Ayer Rumania votó socialdemócrata -poscomunista. PSD primero, seguido de PD-L, PNL y UDMR. Yo voy con los demócratas-liberales que apoyan al presidente Basescu, pero el proyecto regeneracionista de la derecha rumana seguirá teniédolo muy difícil con los resultados legislativos de ayer. Aun con Base en el poder en Cotroceni...
x Siempre que pienso en Bucarest aparece Nino D'Angelo, sin chaqueta y corbata. Y este blog, que es un placer recordar y espero que no cierren nunca los hombres de blogger.
x Viendo bajo la leyenda 1 de diciembre la bandera sobre la que se recorta la cabeza de Traian Basescu recuerdo que hoy es el día nacional de Rumania. La multi ani, România!

sábado, 29 de noviembre de 2008

Apuntes de noche

x Sigue haciendo frío polar en la ciudad capital. Madrid está magnífico, limpio y despejado, vivísimo por las noches, lleno de luces y de gente educada que da las gracias y los buenos días en el súper y el autobús. (Gente educada que además vota PP.)

x Sin embargo, esta tarde en la plaza, tremenda manifestación propalestina. Ultraizquierdista, carpetovetónica, antisemita, antiamericana, antisistema. Lemas infames y mucho odio en muy pocos metros. Miedo dan, y ganas de seguir apoyando al Jewish State, aunque esta semana en la Embajada, preguntando por unos programas que tienen para jóvenes amigos de todo el mundo, no me trataran correctamente. Nadie debiera permitirse descuidar a sus partidarios, por insignificantes que estos sean. Pero claro que ND sigue siendo un blog proisraelí. (Aunque nadie se lo haya preguntado.)

x Mariano en cabina, sonido destroy. Y el rap de Pedro J., vía Nagy Barberá. Escúchenlo a la derecha de la página, debajo de la publicidad.

x Pepe Varela cuenta en su blog como llegó a Miami con el Mariel. Es un post magnífico, como muchos de los que ha escrito en los últimos días. (Este sobre la condición de excastristas de los más furibundos anticastristas, o este sobre su asalto al Herald que acaba con conmovedora disculpa y agradecimiento a la comunidad.)

x Todo esto y una sentencia de mi tío contra la supuesta superioridad de todo lo extranjero -francés, americano, argentino incluso, pero nunca rumano o de la República del Perú, por supuesto: "A França també hi ha masos" (En Francia también hay masías, pero alguien debiera darle una traducción menos literal y más fiel y rumbosa en español: dejen sus sugerencias en los comentarios.)

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Frío mesetario

Seco, magnífico. Días claros y fríos como un cristal. Invierno en Madrid, oh. Como cada noche, ayer vi a Hermann Tertsch en la tele. Espléndido cierre: Guns'N Roses tiene nuevo disco y el gobierno chino lo ha censurado; nosotros tenemos la suerte de ser libres: vamos a aprovecharlo y a disfrutar de su música. Dijo buenas noches, se recostó en su silla y sonó Sweet Child O'Mine. El orgullo y la exltación de de la libertad política del mundo libre, extrañamente tan raros. Leo La ciudad que fue, de Federico Jiménez Losantos. Me emociona la atmósfera libertaria de aquella Barcelona cutre generosa e inteligente. Cuánto me recuerda a mi familia y a sus años jóvenes en el pueblo. En la piscina y en El Pati. Caminando de noche por las calles vacías, sentados en la fuente o desayunando sin dormir en el Gilber. Y yo, tantas veces detrás, fuera de horas y de contexto como casi siempre. (Como casi siempre que he sido intensamente feliz, al menos.) Esa Barcelona ya murió, o la mató el nacionalismo y la complicidad española y de izquierdas. Ganó Pujol, y su victoria no podía ser más que la derrota de España, no sólo en Cataluña. Llama la atención del libro algo que el autor recuerda a menudo: el tiempo le ha dado la razón, y no debe cambiar ni una sola coma de lo que dijo entonces sobre la cuestión nacional. Lo que demuestra, añade en un pasaje, que sus palabras no sirvieron para nada. Fluye por todo el libro el republicanismo liberal, español y progresista que defendió y sigue defendiendo FJL desde la transición hasta hoy. (Se le recriminará en su discurso de hoy clericalismo, conservadurismo reaccionario, desprecio del papel del Estado. Es un ejercicio de voluntad muy personal y a nadie exigible, pero pienso que, aunque existan, estos aspectos son sólo accidentes circunstanciales. Vean si no la ilusión casi infantil con que nuestro hombre saludó el milagroso alumbramiento de Ciutadans.) Republicanismo liberal, español y progresista. Al que me adhiero fervientemente. Opción a veces no articulada de unos pocos islotes intelectuales, de éxito muy improbable y que me parece la mejor para continuar la Historia de España. Seguir conviviendo juntos y conquistar el futuro con ilusión y coraje. Recibir a los nuevos españoles e implicarse en hacer mejor la Europa que nos tendió la mano y el mundo que dominamos. Y al cabo afrontar con garantías fríos mucho menos amables que el de este delicioso martes de un invierno madrileño todavía por llegar.

martes, 25 de noviembre de 2008

Salimos aquí! (En cortesías.)

domingo, 23 de noviembre de 2008

ND REGALA


Como es domingo y estoy de buen humor: ND agradecerá con un magnífico regalo la fidelidad de los cinco primeros lectores que dejen un post en la entrada.

No se olviden de identificarse, y si alguno sabe que no me va a ver en mucho tiempo y no quiere pasar por mi casa de Madrid a recogerlo que me deje su dirección en gascon.marcel@gmail.com Pero eso sí: es indispensable estar entre las cinco primeras firmas del post.

CERRADO

sábado, 22 de noviembre de 2008

Navarro

Constantino Navarro saluda desde Bucarest y deja esta canción, por todas las noches bajo el cielo rumano.



Y esta otra. Dan ganas de irse a vivir a Moscú:

viernes, 21 de noviembre de 2008

Autobuses

Kiliedro, autobuses. Mi actual artículo en la revista. Quizá ya lo anuncié, pero no hay problema: ya saben que este blog es un gran vertedero -con algunas joyas de valor incalculable, oiga.

Mellizo

Arcadi Espada tiene nuevo libro. Se llama Periodismo Práctico y recoge todas las enseñanzas que el brillante profesor ha ido madurando durante su vida de periodista y --sobre todo-- de lector de periódicos. Es inteligente, afilado y limpio como todo lo que le he visto hacer a Espada, y trae tras la pregunta Qué hacer en televisión esta lección que sirve tanto para el periodismo como para la vida:

"La pregunta implica que hay un modo de comportarse en televisión. Nada más falso. Un día de hace años empezó a aparecer en plena ejecución del telediario un hombre calvo, envejecido y miope, que no solo carraspeaba, sino que tosía y hasta esputaba cuando entraba el vídeo. Se llamaba Felipe Mellizo y era uno de los más grandes periodistas que ha habido aquí. Tuvo un éxito extraordinario. Éxito y decencia, lo que parece un oxímoron. La primera obligación de un hombre es someter al medio. Hay panolis, en cambio, que llegan allí pidiendo perdón y el medio, como es natural, los despedaza y se los zampa."

Me parece que para todo aquel que tenga algo que ofrecer la vida no puede ser sino someter al medio. Las recepciones reales y los ejecutivos estirados, pero también, y quizá sobre todo, las marujas histéricas y los camareros sucios, groseros y maleducados.
P.S.: preciosa cabecera la que introduce a Mellizo en el vídeo, por cierto.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Edurne Uriarte, socióloga y manelista


Para los camaradas Nagy y Diego Campo, apasionados de las tertulias políticas. (Muy bien) Visto por V.

Lunes

Algunas tardes de lunes apetece cerrar. No seguir. Hoy sólo tengo ganas de escuchar manele y el clásico ruso Ojos negros. Quizá leer algunas notas de Cioran y dormir, bien tapado.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Diario de la Noche

A Hermann Tertsch le está quedando en la medianoche de Telemadrid un programa muy bonito: combativo, elegante y culto, con un acusado carácter noctámbulo francamente atractivo. (Gran parte de culpa la tiene la fiable Ana Samboal). Una alternativa reparadora a la mediocridad celebrada que se impone en España.

Hoy ha cerrado con esta canción:

domingo, 9 de noviembre de 2008

Este espléndido artículo de Hermann Tertsch en El País cumple hoy cuatro años


Lágrimas de gozo junto al muro

HERMANN TERTSCH


Fue un 9 de noviembre como hoy y casi todos sabemos dónde estábamos entonces, hace 15 años, cuando supimos, vimos y oímos la noticia. Nos volvería a pasar años más tarde. Casi todos sabemos dónde y con quién compartimos las primeras imágenes de las Torres Gemelas envueltas en llamas y desmoronándose poco después, aquel 11 de septiembre de 2001. Son dos fechas grabadas de forma indeleble en la historia pero también en las biografías, en la memoria y la retina de los cientos de millones de seres humanos a los que habrían de cambiar su mundo. El 11 de septiembre de 2001 será siempre para varias generaciones la jornada de horror inaugural de una era de inseguridad que nadie sabe adónde nos lleva ni cuántas ni quiénes serán sus próximas víctimas. Quienes aún ven en el 11-S una mera tragedia americana habrán de reconocer antes o después que aquel suceso rompió las "reglas del mundo" y puso definitivamente fin al sueño del progreso continuo y lineal de la seguridad y el bienestar en el mundo desarrollado. El mundo del siglo XXI ya no será como pensábamos tan solo un día antes de aquello. Cuando se cumplan tres lustros o cinco de aquel horror de Manhattan, quizá haya ya elementos para juzgar si la humanidad respondió con dignidad al reto o si por el contrario sucumbió al miedo ante el ataque implacable de sus enemigos y dejó naufragar al sistema de convivencia humana más próspero y libre jamás habido que es la sociedad abierta occidental.

Perfectamente ignorantes de lo que el futuro no muy lejano habría de deparar, la sociedad abierta festejaba su mayor triunfo, en el escenario donde más había desafiado a sus enemigos en Europa, en Berlín. Aquel día cayó el muro. El anuncio balbuceante de los locutores de la radio de Alemania Oriental había generado en un principio estupefacción e incredulidad: "A partir de ahora quedan abiertos todos los pasos fronterizos con Berlín Occidental". Las emisoras occidentales añadieron pronto credibilidad a la noticia. Los primeros en hacer uso de su nueva libertad, vecinos cercanos, abrazaban a miembros de la hasta entonces temida policía popular "Vopos" tan confundidos y conmovidos como ellos. Pisaban tierra de Berlín oeste con cuidado, despacio, como queriendo grabar en sus mentes todas las sensaciones que cada paso despertaba. Decenas y centenares de miles de alemanes orientales llegaban en una incesante ola humana ebria de alegría al centro de Berlín. Otro tanto ocurría al otro lado del muro, donde una inmensa multitud cantaba y gritaba jubilosa. Desconocidos se abrazaban y bailaban, se aplaudían unos a otros y, sobre todo, unos y otros, la multitud a ambos lados del muro en la Puerta de Brandeburgo, lloraba. Como lloramos con ellos muchos millones de europeos. Se recordaron las lágrimas vertidas ante este muro cuando comenzó su construcción el 13 de agosto de 1961 y se evocaron las caras de tantos muertos por intentar saltarlo y los millones de seres humanos que perecieron en la larga tragedia europea de la que aquel monstruo de hormigón era símbolo postrero. El último caído había sido Chris Geoffroy. Fue abatido por las balas de los Vopos a cuatro pasos de la libertad el 6 de febrero.

El muro había sido construido para acabar con la masiva huida a Occidente de los alemanes orientales hartos ya de la represión y falta de esperanza a que estaban condenados por el régimen comunista. Era Berlín el único hueco, la trampilla hacia la libertad que quedaba en un telón de acero ya erigido desde el Adriático hasta el Báltico a través de Europa. Berlín oeste ofendía a los tiranos por sus libertades y prosperidad. Stalin quiso acabar con aquel baluarte de la democracia en el corazón del Pacto de Varsovia con un bloqueo total. Fracasó gracias a la osada decisión norteamericana de crear un puente aéreo para suministrar a millones de ciudadanos aislados todas sus necesidades, desde pan a carbón. Aquello fue en 1948. En 1961, los norteamericanos llevaron sus tanques hasta la línea divisoria para mantener un pulso con los tanques rusos hasta que éstos se retiraron.

Si la determinación de sus defensores aliados salvó a Berlín oeste durante 44 años como isla democrática en un mar totalitario, fue la determinación de los luchadores por la libertad en Europa Central la que acabó con la principal arma de la dictadura comunista que eran el miedo y la resignación. Hecho esto, con la consistente ayuda de Juan Pablo II y Ronald Reagan, la lucha contra la mentira fue ganando terreno durante toda una década hasta concluir en aquella inolvidable fecha. Ahora que las sociedades libres nos enfrentamos a un enemigo no menor, hay que recordar que sólo la firmeza nos garantizó la conquista de unidad europea en libertad. Las concesiones o los intentos de aplacar a quienes nos quieren destruir nos debilitan y traicionan. Y pueden transformar aquellas lágrimas de gozo en llanto amargo.

Excursión


Ante el Valle de los Caídos, durante una excursión en moto con Pacheco.